Encontramos a Ulises Salinas por redes sociales y nos sorprendió ver cómo la temática de las falsas denuncias -durante años silenciada o estigmatizada- ha comenzado a abrirse paso en distintos espacios de la sociedad. De un tiempo a esta parte, hemos visto surgir libros, seminarios, conversatorios y propuestas de ley que buscan poner sobre la mesa una problemática que afecta profundamente a familias, hijos e hijas, y a hombres y mujeres que enfrentan procesos judiciales injustos y dolorosos.
En ese contexto, la obra Calvario nos pareció una expresión artística valiente y necesaria. En ella, Ulises Salinas -actor y director- transforma el mito de Fedra en una metáfora contemporánea sobre el poder de la palabra, la manipulación y las consecuencias devastadoras de una acusación injusta. Con un enfoque humano y reflexivo, la puesta en escena nos recuerda que detrás de toda denuncia existe una historia que merece ser escuchada con equilibrio, empatía y responsabilidad.
A continuación les presentamos la entrevista al actor y director de la obra «Calvario», Ulises Salinas.
1. Calvario toma como punto de partida el mito de Fedra, una historia donde una acusación injusta desencadena una tragedia. ¿Qué te llevó a elegir este mito clásico para abordar una problemática tan actual como las falsas denuncias?
Creo que el mito de Fedra es el que más se ajusta a la problemática actual de las falsas denuncias. Tenemos el complejo de Edipo, el de Electra, y también el complejo de Fedra, estamos hablando acá del inconsciente, de deseos reprimidos, de desviaciones parentales, de una filia desvirtuada, pero también de la manipulación a manos de una mujer con un carácter dominante y destructivo. Una vez leí una entrevista a la escritora Marcela Serrano donde hablaba del síndrome de Fedra, y decía que en el fondo son mujeres que hacen acusaciones falsas de abuso, y hablaba justamente de la tendencia actual a creer en la víctima solo por declararse víctima, y también cuando se apresuran las condenas públicas antes de los debidos procesos judiciales.
2. En la tragedia original, Fedra actúa movida por la pasión, el rechazo y la culpa. ¿Qué elementos de esa historia antigua crees que siguen presentes hoy en nuestras relaciones y en la forma en que la sociedad reacciona frente a las acusaciones?
Hay un campo más sicológico creo yo, que es donde se mueven todas estas pasiones, eso se manifiesta en todas las sociedades, por eso existen crímenes, torturas, etc. Hay un lado oculto en todas las sociedades, eso igual se manifiesta en las relaciones, solo se necesita que se den ciertas condiciones para que afloren, por eso vemos a una Fedra que sucumbe frente a este deseo de venganza. Y la forma en que la sociedad reacciona creo que va en directa relación al tipo de ideología cultural que impera en ese momento dado. Hoy en día se considera que la víctima siempre tiene la razón, y que siempre hay que creerle, y no siempre es así.
3. En el mito, el poder de la palabra -la acusación- es capaz de destruir una vida. En Calvario, esa palabra se vuelve contemporánea. ¿Qué reflexión quisiste transmitir sobre la fuerza del discurso, la verdad y la manipulación en el tiempo actual?
Creo que todo pasa por la credibilidad, de cómo le damos crédito a un discurso, a una prueba. En el caso de Calvario, se le da crédito públicamente a una acusación sin conocer de cerca los hechos, sin haber existido una investigación objetiva de las circunstancias. Es importante que en este tipo de situaciones tan delicadas existan profesionales que sean muy capacitados y calificados para el trabajo de investigación sicológica.
4. La obra retrata el calvario de un hombre inocente frente a un sistema judicial que no lo escucha. ¿Cómo percibes tú la justicia chilena frente a casos en que una denuncia puede transformarse en condena sin pruebas concluyentes?
Es como lo que le ocurre a Josef K. en el libro El proceso de Franz Kafka, ahí la maraña burocrática, la corrupción, pero envuelta en un ambiente onírico y sicológico, atrapan al protagonista en un laberinto de culpas, miedos y enjuiciamiento. Toda esa situación ambigua que se genera con las administraciones de justicia, con el abogado defensor, con los jueces de instrucción, toda la ambientación decadente, de precariedad con que vive todo ese sistema judicial va reflejando el mismo estado de corrupción en que este personaje se va introduciendo, porque finalmente no se sabe de qué se le acusa. Al parecer se le critica algo de su personalidad, su inflexibilidad, pero no se sabe nada más. Finalmente, lo que está en juego es esta idea de pulcritud o decencia, la intachabilidad que se pone en entredicho, de si quizá el personaje ¿es realmente como se muestra u oculta algo?, ¿qué es lo que se oculta? Hay poco de ambigüedad en este tipo de relatos.
5. En Chile y en el mundo, hablar de falsas denuncias suele generar incomodidad. ¿Temiste que el tema fuera malinterpretado o que la obra generara rechazo en ciertos sectores?
A veces uno desconoce el grado de implicancia que puede tener una acción o una inacción. En mi caso, sé que por el tema que estoy tratando, por lo delicado de la situación en que me estoy inmiscuyendo podría generar algún tipo de rechazo, ya que estoy contando la historia desde un supuesto abusador. El tema es cuanto arriesgas o cuanto eres capaz de arriesgar. En el teatro el riesgo importa. Cuánto de ti entregas, cuánto de ti cedes, cuánto de ti eres capaz de mostrar. Lo que más me interesaba de hacer esta obra eran justamente las implicancias. Las implicancias y la posibilidad de exponer un tema mediático teatralmente. Lo obra revive una funa, una noticia mediática, y lo hace a través de la humanización de un hombre que ha sido públicamente cancelado. Para mí ha sido importante contar una historia que me identifique, que me mueva interiormente, independiente de las líneas curatoriales que tengan las salas o de las ideologías imperantes en la sociedad.
6. Desde tu mirada, ¿cuáles son las principales consecuencias humanas y sociales de una falsa denuncia, tanto para el acusado como para su entorno familiar?
Siempre van a ser destructivas, de cancelación, de miedo, de enjuiciamiento público y eso tiene consecuencias sicológicas, emocionales y económicas para todos los miembros del entorno familiar del acusado.
7.¿Cómo fue para ti el proceso de construir e interpretar a un hombre que ve su vida desmoronarse ante una acusación injusta?
Lo veo como un hombre que es superado por la situación, pero también lo veo como la oportunidad que tiene el personaje de hacer una reflexión vital, porque esto le cambia la percepción que tiene de sí mismo y de la vida. Esta acusación lo desmorona por dentro y lo lleva a hacer una reflexión sobre lo que significa ser hombre, el peso de ser hombre y la relación que tiene con el género femenino, entonces realiza esta profunda reflexión como una mirada de su vida, de lo efímero también que son los trabajos, las profesiones, del éxito, de lo efímero que en el fondo es todo, y va horadando cada vez más en sus pensamientos, en sus sentimientos, en cómo se puede desmoronar todo lo que uno ha construido en la vida muy rápido también.
8. Más allá del tema judicial, Calvario habla también del miedo, la impotencia y la soledad. ¿Qué emociones buscaste despertar en el espectador y cómo la experimentaste como hombre?
El personaje se expone a una situación de encuentro con las personas, ha decidido contar su versión de los hechos, ha decidido contar su historia de forma honesta. Por eso se arma de valor y les habla. Saca fuerzas de su interior para volver a armarse, es necesario contar su historia como una forma de sanarse. Hay algo que está en juego: “su integridad, su credibilidad”, el personaje quiere contar su historia, pero a la vez hace una defensa de sí mismo y un mea culpa por la forma en que llegó a las circunstancias actuales. Quiere contar su verdad, su versión, y aprovecha ese espacio, ese momento para hacerlo. Es su único momento, es el único momento que tiene para contar su verdad, por eso lo hace con pasión y lo vive con intensidad.
9. ¿Crees que el arte puede ofrecer una forma de reparación o conciencia social donde el sistema ha fallado?
Creo que el arte puede dar visibilidad a ciertos temas y hacerlo de forma humana, desde una sensibilidad particular y un punto de vista, y claramente invita a la reflexión, al diálogo, pero para llegar a una reparación o conciencia social debe valorarse más en la sociedad y siento que todavía falta mucho para eso.
10. En Fundación Crianza Compartida trabajamos con padres y madres que enfrentan procesos judiciales prolongados y dolorosos. ¿Qué mensaje les darías a quienes hoy sienten que viven su propio “calvario” en busca de justicia y vínculo con sus hijos?
De soltar, de dejar el control de lado, y de ser capaces de desarrollar sentimientos como la empatía, la resiliencia, la paciencia, el valor y el coraje, porque como le ocurre al protagonista de Calvario, quien siente tambalear su vida y debe reamarse como persona, hay que dejar que la justicia haga su trabajo y también hay que dar paso a un nuevo yo, a una nueva forma de ver la vida.
11. En una sociedad donde la opinión pública muchas veces dicta sentencia en redes sociales antes que los tribunales, ¿qué piensas de la “cancelación” como nuevo tipo de condena social?
En el caso de la obra el personaje justamente vive ese problema, y sufre las consecuencias de la cancelación, lo que muchas veces incluye la cancelación de sus cercanos, lo cual es completamente injusto.
12. ¿Has tenido contacto con personas que han sido denunciados falsamente? ¿Alguna reacción te impactó especialmente?
A mí personalmente me afectó mucho el caso de Cristian Campos, ya que fue mi profesor en primer año de actuación en la Universidad del Desarrollo y por un momento me puse en su lugar, creo que ese ejercicio es muy importante hacer como sociedad, ponernos en el lugar del otro. A veces lo vemos todo desde nuestras propias trincheras y nos cuesta escuchar y entender al otro.
13. ¿Cómo fue el trabajo colaborativo con tu equipo en una temática tan delicada?
Con la diseñadora Francisca Novoa creo que nos entendimos muy bien en la forma de darle visibilidad a la propuesta, de entender la obra desde un lugar interno, cotidiano y sicológico. En la puesta en escena contamos también con la ayuda de Víctor Morales que está en la iluminación y asistencia de dirección y creo que el trabajo siempre es de invitar al espectador a viajar en este camino de sanación y calvario interno.
14. ¿Tienes planes de llevar la obra a otros espacios -regiones, universidades, colegios- donde pueda servir como herramienta de diálogo y reflexión social?
Por el momento tenemos cuatro funciones agendadas en sala y me encantaría llevarla a más espacios, como colegios, universidades, etc., por lo sencilla de la puesta en escena creo que puede ajustarse a distintos espacios.
15. Finalmente, cuando el telón baja y el silencio queda en la sala, ¿qué esperas que el público se lleve de Calvario?
Me gustaría que la gente sienta que detrás de toda persona acusada hay también un ser humano, alguien que sufre de verdad al ser señalado como un abusador, alguien que siente que le han arrebatado algo muy importante en su vida y que aunque se le declare como inocente siempre quedará una sombra en su vida.

Desde Fundación Crianza Compartida Chile, reconocemos el valor del arte como herramienta de conciencia social y sanación colectiva. Esta entrevista busca profundizar en la mirada de su creador, explorar el trasfondo de Calvario y destacar cómo el teatro puede contribuir a visibilizar una realidad que, aunque incómoda, requiere ser abordada para avanzar hacia una justicia verdaderamente justa y humana.
La obra “Calvario” se presentará los días 25 y 26 de octubre a las 20:00 horas en la Sala Tessier (Dardignac 172, Santiago).
Las entradas tienen un valor general de $8.000 y el espacio cuenta con acceso universal para personas usuarias de silla de ruedas.
Compra tus entradas aquí: redsalasdeteatro.cl/events/calvario-obra-teatral
Sigue a Ulises Salinas en redes sociales para conocer más sobre la obra y sus próximas funciones.
Fundación Crianza Compartida Chile ®️

