La salud mental masculina: los hombres se suicidan 4 veces más que las mujeres .

La salud mental masculina: los hombres se suicidan 4 veces más que las mujeres .

El académico Emilio Compte estuvo en el programa SanaMente de CNN Chile donde adviertió sobre la invisibilidad de trastornos alimentarios, barreras para pedir ayuda y nuevos desafíos que afectan a los hombres, en un análisis que alerta sobre tasas de suicidio cuatro veces mayores que en las mujeres.

La salud mental de los hombres sigue siendo un tema postergado y poco comprendido, marcado por creencias culturales que asocian fortaleza con autosuficiencia y ocultan problemas que, de no atenderse, tienen consecuencias fatales. Así lo plantea el especialista Emilio Compte, en una entrevista que desglosa las claves de esta crisis, desde los trastornos alimentarios hasta los efectos de la tecnología, y propone caminos para revertirla.

Uno de los puntos más destacados es la invisibilidad de los trastornos alimentarios en varones. Mientras que en las mujeres existe una detección temprana y sistemas de apoyo organizados desde ámbitos como el escolar y atención primaria, en los hombres estas problemáticas pasan desapercibidas, incluso sin una denominación clara, tal como explica Compte: “Tenemos el ojo muy afilado para identificar problemas en mujeres, pero con los varones ni siquiera hay un nombre claro para las dificultades ligadas a la musculatura”.

Durante décadas, los estudios sobre trastornos alimentarios se centraron principalmente en la delgadez femenina, generando la percepción de que la mayoría de estos casos afectaban a mujeres. Sin embargo, el académico Emilio Comte advierte que al incorporar en la investigación los incentivos culturales masculinos asociados a la musculatura y la fuerza, “esta problemática crece exponencialmente”. Según el experto, la alteración alimentaria orientada a buscar musculatura presenta características distintas a la búsqueda de delgadez, manifestándose en conductas rígidas relacionadas con la alimentación, el ejercicio y el control corporal.

Conductas como la obsesión por las proteínas, el uso de suplementos por recomendación de pares y sin supervisión profesional o rutinas rígidas de alimentación ( de la cual no te puedes salir ) se presentan como “hábitos saludables” pero pueden ser señales de alerta.

Entre las señales de riesgo identificadas por Comte aparecen la obsesión por los macronutrientes, la incapacidad de flexibilizar dietas estrictas, el deterioro funcional producto del abandono de actividades personales y sociales, y el tránsito desde suplementos comunes hacia sustancias o fármacos sin supervisión médica. El académico advierte que prácticas inicialmente vistas como saludables pueden transformarse en indicadores de un problema de salud mental cuando el ejercicio o la alimentación se vuelven compulsivos, generan angustia al interrumpirse o se mantienen incluso frente a lesiones físicas.

Como se resalta durante la entrevista: “EL EJERCICIO FÍSICO ES ALTAMENTE RECOMENDABLE, PERO TAMBIÉN LO ES LA VIDA SOCIAL”. No obstante, en este punto , se omite la experiencia real de muchos hombres que hacen deporte o ejercicio y quienes han integrado esta forma de vida como parte de su rutina diaria: el ejercicio también es un acto social que promueve otro tipo de vínculos y sociabilidad que muchos varones perciben como una forma sana de vida en contraposición a la vida sedentaria y sin propósito de otras personas.

Formas de expresión del malestar en los hombres

El docente detalla que la principal dificultad para identificar y tratar estos problemas radica en cómo los hombres manifiestan su sufrimiento.

A diferencia de las mujeres, que suelen verbalizar lo que les ocurre, los varones tienden a expresar su malestar mediante acciones, conductas o síntomas menos evidentes. «Una característica muy común es que los hombres más que expresar síntomas se expresan a través de conductas. Los hombres tienen una mayor prevalencia en todo lo que son conductas de riesgo como pueden ser el consumo de sustancias, involucrarse en peleas físicas, conducir bajo el efecto de alcohol y sustancias».

Además, existe una mayor tolerancia social hacia ciertas manifestaciones emocionales en ellos, lo que también contribuye a que el problema pase desapercibido: «Hay una mayor tolerancia a la expresión de la irritabilidad, de la agresividad y de la violencia en varones».

Compte explica que esta dinámica hace que las estadísticas oficiales sean solo la punta del iceberg, ya que muchos hombres nunca consultan ni declaran lo que sienten, lo que puede ser visto como un problema de los hombres que no van a terapia o comouj problema en la forma que se aborda la terapiacon hombresy la poca visibilización del tema.

Por eso, los datos que reflejan la realidad más cruda son aquellos que no dependen de la voluntad de la persona para informar, sino de hechos ya consumados: «Dado que el reporte de síntomas depende de la voluntad de los hombres para consultar, las estadísticas que no dependen de la propia declaración muestran una realidad más grave en los varones: Que son más de hechos consumados, suicidios, accidentes, la proporción de hombres termina siendo mayor que la de mujeres» .

Crisis de identidad: entre el cambio social y la falta de referentes

Uno de los ejes centrales del análisis es la crisis de identidad masculina, entendida como un estado de desorientación o *anomia ante los profundos cambios sociales de las últimas décadas, entre ellos el avance de los derechos de las mujeres , la modificación de las normas de convivencia intergénero, así también de la socialización de una idea culpabilizadora y , a veces , criminalizadora del varón: «Existe una crisis de identidad masculina vinculada a una sensación de anomia -falta de referentes claros de conducta- en el contexto de cambios sociales profundos, como el avance de los derechos de las mujeres y la transformación de las normas de convivencia».

Esta situación genera distintas reacciones y formas de sufrimiento:

– Desorientación ante los límites:

En la generación de adolescentes y jóvenes y, especialmente en generaciones mayores, existe confusión sobre cómo relacionarse entre pares y con el otro género, dónde termina la seducción y dónde empieza el acoso, el consentimiento y también el temor a falsas acusaciones o malas interpretaciones, lo que genera miedo y parálisis.

– Falta de modelos válidos:

La sociedad ya no ofrece el modelo masculino tradicional como algo plenamente legítimo, pero tampoco ha construido uno nuevo que sea equilibrado y fácil de identificar, lo que ha provocado una identificación con modelos masculinos que muchas veces ofrecen un camino de seguridad y convicción respecto a un mundo sin coordenadas claras y reconocibles.

«La sociedad carece actualmente de modelos masculinos claros que permitan construir una ‘nueva masculinidad’, una que sea compatible con el respeto a las mujeres y a sus derechos». Esto , a nuestro entender, tampoco está ocurriendo en el caso de las mujeres donde podemos encontrar grupos cerrados y separatistas en los cuales se promueve la idea de utilización del varón para fines egoístas, la idea de » mujer de alto valor » y la «pinkpill», así como se denosta a la mujer que demuestre la empatía hacia los hombres llamándolas con ironía » pick me » .

– El peso de la exigencia de éxito:

La identidad masculina ha estado históricamente ligada a la idea de éxito, fuerza y autosuficiencia.

Cuando estos mandatos se cuestionan o se vuelven inalcanzables, el resultado es un sufrimiento reprimido , la vergüenza social y una autopercepción de inutilidad . «La identidad masculina tradicionalmente ha estado sostenida por mandatos como el éxito, la agresividad y la idea de que ‘todo se debe poder’. Cuando estos mandatos son cuestionados, muchos hombres quedan en una posición de vulnerabilidad y sufrimiento silencioso al no tener herramientas para integrar estos cambios en su propia vida».

– Reacciones ante el cambio:

Mientras algunos hombres intentan adaptarse y repensar su forma de ser en medio del cambio sociocultural, otros pueden vivir el avance de las mujeres como una amenaza directa a su propia identidad y ante esto , los discursos culpabilizadores y «antihombres» promovidos por algunas corrientes dentro del feminismo, no muestran una salida política y social clara y convincente.

«Mientras que algunos hombres están abiertos a revisar su masculinidad, otros se sienten amenazados por el avance de las mujeres, lo que refleja que, como sociedad, todavía falta mucho espacio para conversar sobre estos cambios».

Perspectiva generacional

Durante la entrevista, la periodista profundiza sobre cómo viven esta crisis las distintas edades: «Asistimos a un momento donde hay una ola fuerte de derechos de las mujeres, pero también una ola fuerte de hombres que se quedan sin pautas de conducta, sin saber cómo actuar en este nuevo mundo… hay miedo, sensación de no saber qué hacer. ¿Cómo lo vemos según la edad?» Compte responde explicando las diferencias y similitudes: «Los chicos más jóvenes suelen estar más abiertos a revisar su masculinidad. En la juventud hay rigidez, con madurez llega flexibilidad, y con la vejez se vuelve a una cierta rigidez. Los más jóvenes ya crecieron con el discurso de derechos de la mujer incorporado. Quienes somos cercanos a los 50 años o más, en cambio, sentimos esa anomia fuerte: no sabemos dónde está el límite, cómo pasar de la seducción al respeto. Faltan referentes donde pensar una nueva masculinidad que incluya respeto, hay quienes quieren cambiar pero no saben dónde buscar, y hay quienes se sienten amenazados. Todavía nos falta mucho por conversar como sociedad».

El impacto de la tecnología: inmediatez, aislamiento y nuevas adicciones

Otro factor determinante en la actualidad es la tecnología, que ha modificado profundamente la forma en que los hombres -especialmente los más jóvenes- construyen su identidad, sus vínculos y manejan sus emociones. La periodista lo plantea así: «Vemos el fenómeno de la ‘manósfera’, hombres de 20 a 40 años con menos trabajo por automatización, que crecieron en el mundo digital, que tienen dificultades para relacionarse cara a cara, que prefieren vínculos virtuales… acumulan frustración y se vuelven violentos ( una conclusión bastante apresurada, casi como saltar al vacío argumentativo o como hablar desde el prejuicio ) ¿Lo observa en la clínica?» Compte coincide y profundiza en el fenómeno, explicando cómo la lógica digital afecta la salud mental: «La tecnología avanza muy rápido y nos trae cambios que quizás no estamos preparados para entender. Hoy se valora sobre todo la recompensa inmediata: gratificación muy intensa, pero muy breve y efímera. En cambio, los logros importantes- construir proyectos, sostener relaciones, tolerar la frustración- requieren procesos lentos y complejos, y esas capacidades se están viendo afectadas por esta cultura de la inmediatez. La automatización laboral también deja a los varones en una zona de incertidumbre, de no saber cuál será su lugar. Y todo esto genera mucha ansiedad social». «Es esto de la recompensa inmediata: me da mucha satisfacción, mucha intensidad, pero se evapora rápido. Lo que da estabilidad requiere involucrarse en procesos complejos, y esos no son precisamente los que estimula la tecnología»

Retos específicos: pornografía y apuestas online

El especialista alerta sobre dos problemas emergentes que afectan gravemente a los varones jóvenes:

1. El consumo temprano de pornografía: Al ser accesible desde móviles a cualquier edad, crea una idea irreal de la sexualidad, del cuerpo y del desempeño, basada en grabaciones editadas y producidas durante semanas, pero presentadas como la realidad. «Les hace creer que eso es lo que debe ser el sexo. Cuando llegan a la intimidad real, no encuentran eso, sienten que fallan, les genera mucha ansiedad… y por eso evitan el contacto real. Es un tema clave que hay que investigar mucho más».

2. Juego patológico y apuestas online: Son otras formas de gratificación inmediata y escape de la frustración, que se han convertido en nuevas adicciones muy vinculadas al aislamiento y al sufrimiento masculino.

Conclusión y recomendaciones

El mayor obstáculo, sin embargo, sigue siendo cultural: la idea arraigada que “el varón tiene que poder todo, y pedir ayuda es debilidad”. Esta creencia hace que cerca del 60% de los hombres no manifieste sus síntomas, lo que deriva en diagnósticos tardíos y situaciones irreversibles, entre ellas el suicidio, que registra índices cuatro veces superiores a los de las mujeres. Para Compte, romper este estigma es fundamental: “Pedir ayuda no es debilidad, sino la actitud inteligente ante un problema”, una enseñanza que transmite tanto a sus pacientes como a sus alumnos.

Frente a este panorama, el especialista deja recomendaciones claras: buscar ayuda profesional a tiempo, estar atentos a cambios bruscos de conducta -más que a lo que se dice explícitamente- y cuidar las redes de apoyo, ya que “somos seres sociales por naturaleza”. Un llamado a romper la barrera del silencio.( a ratos, silenciamiento ) y revisar mandatos que, lejos de proteger y dar certidumbre , ponen en riesgo la vida de millones de hombres.  

Comentarios de la audiencia

@nicholas4581 • Es increíble como hace solo algunos años atrás, entrevistar a alguien que apoya a los hombres hubiera sido un acto de violencia de género y hoy recién comienzan a darle espacio. Me alegra tan mto que el feminismo este muriendo❤️.

@nicolas.grisanti • Excelente programa, para mi en esta crisis de salud mental masculina, los adultos y sobretodo los que somos papás, debemos ser un buen ejemplo o referente a seguir. Mostrando mas empatía, compromiso y estando acordes ya al 2026, y no una figura añeja y distante.Punto importante también es lo tóxico de las RRSS, y los ejemplos masculinos en ellas.

@cesardavidmars6080 • Es verdad lo que dijo sobre el avance de la desarrollo de la mujer en cargos desplazando al hombre que la tiene difícil

@patriciorodriguez6019 • «este grupo de personas»… es la mitad de la población!!

@juliooyarzo8190 • Rescatemos la salud mental masculina.

Pese a que como institución no compartimos completamente forma en que se aborda el tema de la salud mental masculina si consideramos relevante que se abran estos espacios donde se pueda conversar sobre una problemática que afecta no solo a » un grupo de la población » como dijo la periodista sino que a la mitad del país .

Fundación Crianza Compartida Chile ®️

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