Esta entrevista a Nina Mahsati fue concebida originalmente en el contexto del 8M y del mes de la mujer. Sin embargo, el contenido que aquí se despliega desborda esa coyuntura: se trata de una conversación que aborda temas que están fuera de la contingencia inmediata.
Infancia , violencia intrafamiliar, vínculos familiares rotos y justicia imparcial son cuestiones que atraviesan el tiempo, y que en este diálogo aparecen desde una perspectiva que busca ir más allá de los marcos habituales del debate público.
El proceso mismo de esta entrevista da cuenta de ese carácter. Lejos de la lógica de la inmediatez, fue construida como un intercambio reflexivo, en formato escrito, donde cada respuesta se fue elaborando de a poco. En conversaciones previas con el equipo de comunicaciones de la Fundación, Nina expresó la necesidad de tomarse un tiempo para responder, dando lugar a una profunda reflexión, que dialoga más con la tradición de las cartas de largo aliento que con el ritmo fragmentado de las redes sociales. El resultado es una narración que puede leerse como una conversación pausada, de aquellas que se recorren sin prisa y a las que es posible volver una y otra vez.
En ese mismo espíritu, esta entrevista también recoge elementos del momento vital en que fue realizada. Durante esos días, Nina Mahsati se encontraba en medio de un viaje vinculado a sus conferencias -particularmente en torno a su exposición “Hijos Rotos”-, lo que añade una capa adicional al diálogo: no se trata solo de una reflexión teórica, sino de una voz que se articula en contacto directo con audiencias, experiencias y relatos que nutren su mirada.
Su relato empieza por una biografía marcada por la violencia en la infancia y continúa en una historia de resiliencia y resignificación que la sitúa como una figura relevante en los debates actuales sobre familia, justicia familia y protección infantil. Su testimonio combina memoria personal, reflexiones teóricas y activismo, configurando una voz que interviene en un escenario cultural atravesado por disputas entre corrientes contemporáneas -frecuentemente asociadas a enfoques identitarios y postmateriales- y perspectivas centradas en la corresponsabilidad familiar, la protección efectiva de la infancia , la igualdad ante la ley y la universalidad de los derechos sin distinción de género.
ENTREVISTA A NINA MAHSATI.
1. Para quienes aún no te conocen, ¿quién es Nina Mahsati hoy?
Soy investigadora, escritora y conferencista. Esto es más de lo que hago sino que es lo que soy: Soy investigadora porque la curiosidad es para mí un mecanismo de supervivencia. Es una forma de ayudarme a conocer el mundo, a tener certezas, a conocerme a mí misma y sobre todo es una forma de protegerme de ideologías de odio que no tienen base ni sustento y puedo llegar a mis propias conclusiones libres de la manipulación colectiva. Soy escritora porque la palabra fue mi primera libertad y me permitió expresarme, desahogarme y sanar. Escribo poesía desde los 8 años, así que escribir siempre ha sido para la forma de registrar mi existencia y ahora me permite registrar mi resistencia y forjar mi legado. Soy conferencista porque tengo una voz que la violencia que he vivido no ha podido apagar y por eso considero un deber, el usarla para dar voz a la infancia que ha sido silenciada por el odio. Uso mi voz para compartir las verdades que se ocultan en el oscurantismo ideológico en que vivimos. Y lo hago con la finalidad de invitar a cada vez más personas a ser una luz en medio de esta oscuridad y que juntos podamos construir un mundo más justo para nuestros hijos.
2. Has contado que fuiste una niña que sufrió abuso y maltrato por parte de tu madre y tu padrastro. ¿Cómo influyó esa experiencia en tu forma de comprender la infancia y la vulnerabilidad infantil?
Así es, yo fui abusada física y psicológicamente por mi madre durante años, fui abusada sexualmente por mi padrastro estando mi madre enterada de todo y cuando tenía 14 años ella intentó quitarme la vida asfixiándome con cable de extensión. Cuando todo esto sucedió yo genuinamente pensé que era una experiencia “normal” en la infancia de cualquiera y supuse que todos los padres lo hacían. Esa era mi normalidad. Creo que todos los niños sueñan con crecer y poder hacer lo que quieran, lo que yo quería hacer era escapar. Lamentaba no poder hacer nada para vivir en paz. Hoy me duele profundamente ver el sufrimiento de los niños, siento que mi cuerpo reacciona en automático recordando todas sensaciones de dolor, todos los pensamientos que te pasan por la mente cuando te están maltratando las personas que quieres y que deberían protegerte.
3. Durante años creciste pensando que tu padre te había abandonado. ¿Cómo se construyó esa narrativa en tu vida y qué efectos tuvo en tu identidad y autoestima?
Mi madre hacía un trabajo doble, manteniendo una falsa narrativa tanto para mi padre como para mí. A mí me decía que él no me quería porque no pagaba el dinero que ella le pedía, mientras a él le decía que yo no lo quería por no pagar lo que ella pedía. Lo mismo hacía para impedir que pasara tiempo con él. Mostrarle amor a mi papá, eran considerados una traición para mi madre y despreciaba por ello. Ella patologizó el amor que sentía por mi padre y me ridiculizaba por ello. Al final, dejé de ver a mi padre definitivamente y la única explicación que tuve al respecto fue la que vino de mi madre: Mi papá no me quería. Cuando piensas que ni tu padre te quiere y tu madre te trata mal, creces dispuesto a soportar mucho maltrato y a llamarlo amor porque no te sientes merecedor de un amor digno. Mis elecciones de pareja al crecer fueron influenciadas por esa herida y me expuso a mucho más abuso. Además, a los 14 años empecé a desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria que ha impactado en mi vida durante muchos años y me ha causado mucho sufrimiento.

4. Mirando hacia atrás, ¿reconoces dinámicas de obstrucción o interferencia parental en tu historia? ¿Cómo impactó en ti crecer con una imagen distorsionada de tu padre?
Claro, cuando mi mamá consiguió un novio serio, nos mudamos con él y mi padre ya no supo dónde encontrarnos. Hoy sé que eso fue sustracción de menores. El contacto con mi padre fue bloqueado por completo cuando nos mudamos. Crecer con una imagen distorsionada de mi padre, creó una imagen distorsionada de mí misma. Yo siempre pude ver a mi padre en mí, en mis gustos, en mi personalidad, su herencia era clara. Y crecer creyendo que esa parte de ti viene de alguien “malo” (que no lo era, pero yo lo creía), te hace sentir malo a ti también, te sientes indigno, manchado porque la madre alienadora no deja que olvides que considera esa herencia en ti como maldita.
El reencuentro con tu padre.
5. Cuando decidiste abandonar el hogar de tu madre y buscar a tu papá, ¿qué sentías? ¿Cómo fue ese reencuentro emocionalmente?
Cuando tenía 18 años decidí cumplir mi sueño de infancia: huir de casa. Fui a vivir a un cuarto en la azotea de una familia amiga en el que viví a cambio de trabajo. Durante meses viví así porque yo seguía creyendo que mi papá no me quería y no lo busqué. Pero al estar por empezar las clases en la Facultad de Derecho no podía seguir trabajando como lo hacía, así que decidí buscarlo para pedirle su apoyo para seguir estudiando y le iba a plantear un plan para regresarle ese apoyo porque pensé que, al no importarle, no querría ayudarme. Pero no sucedió así. Cuando lo contacté por correo, me respondió casi de inmediato para vernos al día siguiente. Acepté y acordamos la cita. Yo tenía pensado reclamarle todos los años en los que me había abandonado y no había pagado mi manutención, pero eso no resultó como pensé. Cuando lo vi por primera vez en 5 años, él me extendió los brazos y me sentí de nuevo como una niña pequeña. Corrí a sus brazos y lo abracé como nunca. Todo lo que quería reclamarle se me olvidó por completo y nada de lo que me había dicho mi madre para convencerme de despreciarlo fue válido para mí en ese momento. Me sentí a salvo de nuevo.
Reconstrucción del vínculo.
6. Después del reencuentro, ¿cómo fue reconstruir la relación con tu padre?
El daño que tenía nuestra relación era falso. Bastó hablar sobre lo que había pasado desde su perspectiva para saber que todo el distanciamiento que sentía con él, se basaba en mentiras por lo que no tenía ningún sentido continuar manteniéndolo. Al pasar tiempo con él me di cuenta de que había tanto de él que yo no sabía pero que yo vivía, teníamos los mismos gustos y personalidades afines. Me parecía tanto a mi papá que supe porque mi mamá me despreciaba tanto: veía a mi papá en mí y se desquitaba conmigo del rencor que le tenía. Mi papá me dejó ver el dolor que él también tenía por no habernos visto tanto tiempo y lo mucho que me esperó. Compartió conmigo todas las pruebas que tenía de lo mucho que me buscó sin éxito. Entendí que todo era mentira, que no había sido abandonada y no querida, al menos no por mi padre como lo creí. Supe que era querida.
Trauma y reparación.
7. ¿Cómo convivieron en ti dos dimensiones: el trauma por abuso real y la herida de abandono que luego descubriste que no era como te la habían contado?
Tuve la fortuna de construir primero la nueva relación con mi papá antes de ser plenamente consciente del abuso de mi madre. Pude sostenerme en el vínculo con mi padre durante el proceso de reconocer el abuso. De otra forma creo que no hubiera sido capaz de enfrentarlo. Ningún hijo quiere reconocer que su madre lo ha maltratado, pero es fundamental aceptarlo, sobre todo para evitar replicar el abuso aprendido en la crianza de sus propios hijos.
8. Eres madre de cinco niños ¿Cómo tu historia personal ha influido en tu forma de maternar? ¿Qué te prometiste hacer distinto?
Soy madre de cinco hijos. Y convertirme en madre fue lo que me dio el valor para empezar a aceptar que lo que había vivido en realidad había sido maltrato infantil. Durante varios años justifiqué las acciones de mi mamá pensando que quizás debió ser difícil para ella ser madre soltera y demás. Sin embargo, cuando me convertí en madre no pude seguir negándolo. Supe con toda certeza que mi madre no amaba ya que por el amor que le tengo a mi hijo, yo jamás le haría a mi hijo las cosas que mi madre me hizo a mí. Fue cuando dejé de justificarla, pero sobrevino entonces, el enojo. Me enojé con ella y me enojé conmigo por no haber querido aceptarlo antes. Pero entender lo que pasó me permite ser la madre que quería ser y no la que los patrones de violencia me hubiesen marcado.

Activismo por la Infancia.
9. ¿En qué momento decides transformar tu historia en activismo? ¿Qué te llevó a levantar una organización y cuáles son los principales ejes de trabajo?
Nunca pensé en convertirme en activista. Decidí hacerlo cuando noté la insistencia de los colectivos feministas por mentir sobre situaciones que he vivido y en las que me constan que su propaganda es falsa. Después aproveché mi faceta como investigadora para ir a fondo en estos temas y que mi postura no se quedara solamente en mi experiencia o mi opinión. Entonces descubrí nuevos niveles de mentira y manipulación por parte de la agenda feminista y peor aún, que en esas mentiras han logrado sustentar leyes sexistas, discriminatorias e injustas. Era momento de actuar. Con los años en el activismo me he dado cuenta de la importancia de crear consciencia sobre la realidad de los movimientos que dicen promover la igualdad y la tolerancia pero que sólo son la fachada de intereses mezquinos y peligrosos para las familias. Es urgente que podamos ver la amenaza real que representan para nuestra sociedad y por ello en el trabajo que hago en la organización Rescate de Infancia, ponemos el foco en brindar herramientas para defender la vida, la infancia, la familia, la libertad y la igualdad real entre hombres y mujeres. También espero que cada vez más personas sean más valientes y se animen a cuestionar como yo, las narrativas impuestas. Que sepan que no están solos y que es importante que todos alcemos nuestra vez para defender a los niños y defender lo que es correcto.
10. Desde tu experiencia, ¿cuáles son los derechos de la infancia que hoy consideras más vulnerados en nuestra sociedad?
La infancia es el grupo poblacional más vulnerado de toda la Historia. Es con ellos con quienes tenemos una verdadera deuda porque hemos dado retrocesos en su protección para excedernos en la sobreprotección de las mujeres. Hoy en la legislación mexicana, el maltrato infantil en los hogares ha sido invisibilizado por ley gracias al impulso de las leyes de violencia vicaria. En lugar de enfocar los esfuerzos políticos y sociales en combatir otras formas de abuso de alto impacto como por ejemplo la trata de menores, tenemos a los representantes del poder haciendo esfuerzos titánicos por poner a los niños en peligro hasta en sus hogares e impedirles el acceso a la justicia.
Custodia compartida.
11. ¿Cuál es tu postura respecto a la custodia compartida? ¿Cómo dialoga este tema con el interés superior del niño más allá de la disputa entre adultos?
Apoyo totalmente la custodia compartida. Considero que debe ser el régimen prioritario en las separaciones. La custodia compartida permite que los niños sean puestos como prioridad en lugar de centrarse en los conflictos de los padres. Es vital para el sano desarrollo psicomoemocional de los niños ser educado y cuidado tanto como por su madre como por su padre. La custodia compartida demanda que los padres aprendan a superar sus diferencias para vivir en paz y trabajar como equipo en favor de ser niños. Se trata de entender que el divorcio separa a la pareja pero no tiene que romper a la familia.
Pensión alimenticia.
12. ¿Crees que la pensión alimenticia debe entenderse como un derecho del niño o como un derecho de la madre? ¿Qué matices crees que se pierden en el debate público?
Yo creo que la pensión alimenticia es una figura obsoleta que en lugar de ser una solución para los niños termina por convertirse en el pretexto para que los maltraten. Creo que en una sociedad que aspira a que hombres y mujeres sean iguales ante la ley y a priorizar el bienestar de los niños, el derecho a la pensión alimenticia debe ser sustituido por el derecho a la custodia compartida. Buscar promover la igualdad y al mismo tiempo fortalecer la pensión alimenticia es remar para dos direcciones distintas. La pensión alimenticia refuerza los estereotipos de género que el feminismo dice combatir al seguir asignándole a la madre el rol de cuidado sólo por ser mujer sin considerar su verdadera idoneidad y al padre mantenerlo en el rol de proveedor y de generador de recursos.

Falsas denuncias.
Has abordado el tema de las falsas denuncias en contextos familiares. ¿Cómo se puede defender a mujeres víctimas reales de violencia y, al mismo tiempo, visibilizar el daño que generan las denuncias instrumentalizadas?
Es fundamental dejar la ideología de lado. Las víctimas de violencia existen, pero las que mienten y usan el sistema como arma, también. Es por esa razón que el sistema judicial debe ser más objetivo que nunca. En su lugar el sistema judicial ha sido secuestrado por la ideología y sus bases han sido impuestas: creerle a la mujer sólo porque es mujer, priorizar sus dichos, ignorar las pruebas que la contradicen, eso es a lo que se le llama “perspectiva de género” que no es más que corrupción legitimada. Necesitamos que el sistema de certeza jurídica y se concentre en los hechos y en las pruebas, no en los dichos y en la ideología. Esa es la mejor forma de proteger a todas las víctimas, tanto las mujeres que sufren violencia como los hombres acusados injustamente porque las falsas denuncias también son violencia.
En el marco del 8M, ¿por qué crees que es importante hablar también de violencia ejercida por mujeres hacia hijos, exparejas u otras mujeres, sin que eso signifique relativizar la violencia hacia la mujer?
El feminismo usa la falacia de falso dilema para hacernos creer que visibilizar la violencia cometida por las mujeres es igual a minimizar la violencia que llaman de género. Esto es mentira. Señalar la existencia de una, no niega la existencia de la otra, salvo que haya un sector entre las denuncias de género que se beneficie directamente de negar la violencia de origen femenino. Y por supuesto que lo hay: las únicas que se benefician de negar la violencia que cometen las mujeres son esas mujeres violentas que quedan impunes. No podemos permitir que los agresores queden impunes de sus actos sólo por ser de un sexo específico. En eso esta de acuerdo cualquier feminista cuando el agresor es un varón, pero la sed de justicia se acaba mágicamente cuando el agresor es mujer. De ahí la importancia de visibilizar que el sistema de justicia con enfoque feminista, no sólo es hipócrita, sino peligroso.
Redes sociales y ataques.
15. Has mencionado que cuando subes contenido crítico recibes ataques, muchas veces de otras mujeres. ¿Cómo interpretas ese fenómeno?
Las respuestas agresivas son indicador de haber dado en un punto sensible. Lo que más desea la mujer violenta es que su modus operandi siga oculto para engañar incautos con su papel de víctima. Sacar a la luz la realidad del comportamiento de la mujer violenta, la deja al descubierto y a sus armas sin efecto. De ahí la respuesta tan violenta. Recibo muchos insultos, es cierto. Pero debo decir que no importa cuántos insultos reciba, siempre recibo más apoyo por expresar esas mismas ideas. Me doy cuenta de que mucha gente se siente aliviada de encontrar en mi contenido el respaldo a sus propias ideas. Me alegra ver que el sector feminista es una minoría y que más personas alzan la voz sin miedo. Espero que esto sea el inicio y que pronto estemos listos para dar el siguiente paso y exijamos que la ideología feminista salga de las instituciones.
16. En tus redes utilizas términos como “parásitas”. ¿Cómo defines ese concepto y qué fenómeno social buscas describir con esa palabra?
Yo llamo “parásitas” a un tipo específico de mujer. Es una mujer que exige pero no da, pide, pero no respeta. Que quiere dinero, pero no el bienestar de los niños, que sólo está interesada en hacer cumplir los derechos de los niños cuando le beneficia, es decir, cuando toca que le depositen la pensión, pero que al mismo tiempo hace su mejor esfuerzo por impedir el cumplimiento del derecho de los niños a convivir con sus padres lo que es una forma de maltrato infantil. Estas mujeres actúan como un parásito cualquiera: el anfitrión se convierte en su suministro y lo sangra a su antojo mientras lo enferma y no puede parar hasta que ve al anfitrión muerto. De igual manera, la parásita se engancha del hijo como mecanismo para vivir a costillas del ex, entre más daña al hijo, más exige por él. Y no le basta lo razonablemente justo, exige al padre que tenga dos o tres trabajos para cumplir con sus exigencias. Cuando el padre no cede o ya no puede más, los denuncian falsamente para desquitarse o simplemente porque ya no le sirve el padre para proveerle y se deshace de él. Por supuesto, no se dice “parásita”, en realidad se dice “parásito” sin importar el sexo. Pero lo digo de esta manera para hacer un paralelismo al insulto que hacen las feministas para los deudores alimentarios: los cucarachos. En México, se le llama “cucaracho” al padre al que se le acusa de deudor alimentario y tampoco se dice “cucaracho”, se dice “cucaracha” sin importar el sexo. De manera que busco hacer una comparación que sirva de contrapeso. Que no sean sólo los hombres irresponsables los que reciben la burla y el escarnio de la sociedad, las madres que son abusivas también merecen ese repudio. Lo único que busco con esto es que como sociedad perdamos el miedo a señalar la violencia y la irresponsabilidad de las madres y las mujeres y tengamos la misma capacidad de condenar a cualquiera que dañe a los niños.

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17. ¿Qué otros términos o ideas has desarrollado que han tenido mayor resonancia en tu audiencia? ¿Por qué crees que conectan tanto?
Definitivamente el término de “parásitas estiramanos” ha gustado mucho a mi audiencia y veo a cada vez más personas usándolo. Creo que la gente ya estaba harta de ver cómo siempre se somete a los padres a aguantar los abusos y exigencias de las madres. Y encuentran en este término la descripción adecuada a cómo se han estado sintiendo las familias en estas situaciones: se sienten parasitados. Además, los casos de esta naturaleza son muy frecuentes por lo que estamos visibilizando un problema que conecta con muchísima gente.
El libro: Crónica de una antifeminista.

¿Qué te llevó a escribir este libro? ¿Fue un proceso más terapéutico, político o intelectual?
Este libro empezó como un pequeño apartado en otro libro que empecé a escribir antes. Pero me quedo muy corto el espacio para explicarlo a detalle porque lo convertí entonces en un capítulo que también me quedo muy corto. Así que decidí escribir un e-book que también resultó tener extensión suficiente para explicar lo que es realmente el feminismo y porqué debemos oponernos a él. Y fue cuando decidí escribir el libro.
19. ¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Partiste desde la memoria, desde la investigación o desde la necesidad de intervenir el debate público?
Busqué brindar un arsenal conceptual, lógico, argumentativo con fundamento objetivo, que le permita al lector alzar la voz contra el feminismo con valentía y con la seguridad de que estamos en lo correcto al oponernos a una ideología que ha causado tanto daño a nuestra sociedad. Espero que esto llene de valentía a una sociedad que ha permanecido silente ante la injusticia pero que entiende que es momento de oponernos a este movimiento y lo hagan sabiendo que la razón está de nuestro lado.
20. ¿A qué feminismo te refieres?Cuando hablas de “antifeminismo”, ¿a qué corriente específica te refieres? ¿Es una crítica al feminismo histórico, al radical, al institucional o a una deriva cultural concreta?
En mi libro hago un análisis de olas feministas para demostrar que a pesar de las diferencias que hay entre ellas, a todas las olas las caracteriza el resentimiento contra el hombre. A pesar de las diferencias de cada ola, el feminismo ha sido misándrico en todas. Pero aún si pudiéramos conceder que alguna vez existió un feminismo positivo, igual debemos aceptar que no existe más. El feminismo debe desaparecer y no podemos seguir manteniéndolo vivo por recuerdo (manipulado) de lo que solía ser hace 200 años.
21. ¿Tu experiencia personal fue determinante para adoptar esta postura o fue más bien un proceso reflexivo posterior?
Yo siempre he pensado que nací para ser antifeminista. Mis experiencias de vida me han hecho entender que la violencia no tiene género y que la maldad es humana y no una característica de ningún sexo. Pero además mi gusto y vocación por la investigación me ha llevado a observar estos fenómenos de forma objetiva y no ideológica como el feminismo propone. Al darme cuenta de que el feminismo ha buscado de forma deliberada imponer esta visión sesgada de la violencia por la fuerza es que he decidió usar mis habilidades en comunicación para divulgar un mensaje que haga contrapeso a la ideología. En esta causa he logrado conjuntar mi experiencia de vida y mis talentos naturales para luchar por un propósito noble que es la defensa de la infancia, la igualdad y la dignidad humana. Así pues, considero que nací para hacer lo que hago.

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22. ¿Ser antifeminista implica estar en contra de los derechos de las mujeres? ¿Cómo diferencias tu postura de discursos que sí buscan retrocesos en derechos?
Para nada. Ser antifeminista es estar en contra de un movimiento misándrico que usa como estrategia recurrente la deshumanización con el fin de garantizar privilegios sexistas a un sector de mujeres abusivas. El feminismo no representa a la totalidad de las mujeres, por el contrario, es un lobby político que sólo defiende sus propios intereses sin ser estos, reflejo de lo que las mujeres realmente quieren o necesitan. Para el feminismo las mujeres sólo somos la excusa perfecta para promover sus políticas discriminatorias. Uno de los aportes que considero más significativos en mi libro “Crónicas de una antifeminista” es que propongo 4 principios del antifeminismo para evitar caer en los extremos riesgosos de odio. Entre estos principios está el respeto a la humanidad, a las diferencias naturales entre hombres y mujeres, la defensa de la igualdad real sin sesgos de género y que hombres y mujeres nos veamos como compañeros complementarios y no como enemigos.
Violencia hacia la mujer y falsas denuncias.
23. ¿Son luchas incompatibles denunciar la violencia contra la mujer y, a la vez, cuestionar abusos del sistema en contextos de separación y custodia?
Depende. Si el objetivo de denunciar la violencia contra la mujer es tratar a los hombres como criminales, deshumanizarlos y tratarlos como ciudadanos de segunda clase mientras que la mujer se exalta como un ser humano superior al varón, entonces hacer visible que existen denuncias falsas sí será incompatible. En otras palabras, si el objetivo es usar a la mujer como excusa para abusar del varón, evidentemente que cuestionar los abusos del sistema no es conveniente. Porque para ser efectivos en sancionar la violencia, los sesgos de género no son necesarios, por el contrario, se convierten en obstáculos para combatirla. Buscar promover un sistema judicial objetivo centrado en la búsqueda de la verdad, beneficia a toda la sociedad. No solo previene las falsas denuncias, sino el maltrato infantil y da mayor credibilidad y respaldo a las víctimas reales de violencia. Lo que tenemos que cuestionarnos aquí, es cuál es entonces el verdadero objetivo de las políticas feministas en materia de violencia contra la mujer, porque sí hay indignación por hacer visibles las denuncias falsas, entonces la justicia no es.
24. ¿Qué mensaje darías a las mujeres que han vivido violencia real y también a aquellas que están replanteándose ciertos dogmas del debate actual?
El feminismo no quiere que la mujer sane sus heridas causadas por la violencia, ni que sea libre para pensar por sí misma. El feminismo prefiere que las mujeres obedezcan ciegamente el discurso feminista y que las víctimas de violencia sean cada vez más y sigan sufriendo porque esta es la excusa perfecta para seguir exigiendo presupuestos gubernamentales millonarios. El feminismo se hace más fuerte y poderoso entre más mujeres hay sufriendo y obedeciendo. Mi mensaje es no confíen en un movimiento que gana con tu dolor y tu obediencia, porque entonces ese movimiento no te quiere libre ni te quiere plena.
Conociendo más a Nina Mahsati.
Libro que más te marcó en tu vida.
He leído muchos libros y muchos han marcado mi vida de formas diferentes. Pero hubo uno en particular que considero importante en mi proceso al antifeminismo. Ese libro es “Las muertas” de Jorge Ibargüengoitia. Es una novela basada en la historia real de unas criminales mexicanas conocidas como las Poquianchis y que eran sumamente crueles y despiadadas. Lo leí cuando tenía 15 años y disfruté mucho la lectura pero sobre todo, confirmé que considerar que las mujeres son buenas sólo por ser mujeres es un error que puede costarle la vida a muchos inocentes.
Canción que sientes que representa tu historia.
Hay una canción que es más que mi canción favorita, es el himno de mi vida. Esa canción es Butterflies and Hurricanes de Muse.

Es una canción que habla sobre la importancia de no dejarte vencer ante la adversidad y de usar tu experiencia para ser escuchado y cambiar el mundo, te invita a convertirte en la mejor versión de ti mismo aun cuando otros te han querido ver en el lodo. Creo que esa canción representa mi misión de vida.
Película que recomendarías para comprender mejor tu mirada.
Creo que la película que mejor refleja la forma en la que veo el mundo es “12 hombres en pugna”. En esta historia, un solo hombre logra hacer reflexionar al resto de los jurados para tomarse el tiempo de ver más allá de lo evidente y dedicar tiempo a la búsqueda de la verdad y la justicia. Demuestra que una sola voz si es lo suficientemente firme y valiente puede generar cambios en una mayoría ignorante e indolente. Ojalá todos podamos ser como el jurado número 8 para no dejarnos arrastrar por la ceguera de la mayoría y seamos valientes para alzar la voz e inspirar el cambio.
Una palabra que defina tu maternidad.
Consciencia. He tenido que ser consciente de la crianza violenta que tuve para romper el ciclo de la violencia y poder ser la madre que quiero ser y no la que el patrón arrastra.
Una palabra que defina tu activismo.
Verdad. Porque para mí la investigación es la forma en que buscamos la verdad y nos hacemos de herramientas para defenderla. Sólo podemos defender lo que es correcto buscando y defendiendo la verdad por encima de la ideología que nos imponen.
Fundación Crianza Compartida Chile ®️

