Hablar de salud mental, justicia y vínculos familiares requiere algo más que conocimientos técnicos: requiere humanidad. En esta entrevista, conversamos con Estefany Riquelme, psicóloga clínica y perito judicial, quien desde su experiencia personal y profesional ha construido un enfoque empático, crítico y profundamente comprometido con el bienestar de niños, niñas, adolescentes y sus familias.
Su historia comienza con una vocación temprana, marcada por el deporte y el deseo de comprender la mente humana, pero se transforma al cruzarse con realidades complejas: hombres y mujeres atrapados en procesos judiciales desgastantes, padres separados de sus hijos por denuncias infundadas, niños invisibilizados por un sistema rígido.
Hoy, Estefany es parte del equipo de Fundación Crianza Compartida Chile, donde aporta una mirada terapéutica que no busca culpables, sino caminos de reparación y encuentro. Su consulta, su rol como madre y su participación activa en casos de alta conflictividad familiar la han convertido en una voz lúcida y valiente para abordar temas que aún generan incomodidad: falsas denuncias, alienación parental, sesgos de género y el silencioso sufrimiento de los padres desvinculados.
En este diálogo íntimo, Estefany no solo comparte su recorrido profesional, sino también su visión del amor, la crianza, la justicia y la importancia de sanar para volver a construir. Una conversación necesaria para entender el impacto humano detrás de las estadísticas y el verdadero valor de acompañar desde la empatía y el conocimiento.

Estefany, ¿podrías contarnos cuál fue tu motivación para estudiar Psicología y, posteriormente, convertirte en perito judicial?
Cuando tenía 15 años supe que quería ser psicóloga. Era deportista, me gustaba el deporte y siempre quise desempeñarme en el área deportiva. Me costó elegir una carrera, hasta que leí en internet que había una especialidad en el área deportiva y fue por esa razón que decidí entrar a psicología.Ya en la carrera, me di cuenta del impacto que significa en las personas la salud mental. Tuve una vida difícil, por lo que sin querer me fui viendo e hice presente la necesidad de atenderme. Fui paciente y mi terapeuta, además de ayudarme a caminar por el proceso, hizo que me enamorara de la terapia. Por lo que desde 3er año comencé a darle foco y cuerpo al área clínica.
Ya en la carrera, me di cuenta del impacto que significa en las personas la salud mental. Tuve una vida difícil, por lo que sin querer me fui viendo e hice presente la necesidad de atenderme. Fui paciente y mi terapeuta, además de ayudarme a caminar por el proceso, hizo que me enamorara de la terapia. Por lo que desde 3er año comencé a darle foco y cuerpo al área clínica.
Cuando termine mi pregrado, tenia solo 22 años y escasos recursos, por lo que necesitaba un trabajo que me diera rentabilidad. Por lo que rápidamente encontré trabajo en el área laboral. Eso me permitió tener ingresos, pero también me permitió costear mi especialidad en el área clínica. Fue gracias a mis años trabajando en el sector privado, que pude costear todos mis posts grados y comprarme mi casita.
En ese camino conocí muchas áreas por lo que me permití estudiar de todo. Con 26 años comencé a realizar intervención clínica finalizada mi jornada laboral, situación que muy rápidamente me llevo a la necesidad de aperturar una oficina ya que muchas personas buscaban atenderse conmigo de forma presencial.
Así trabajé un par de años, estudiando y trabajando en un empleo formal y por las tardes con mi consulta privada y fue en ese escenario que vi mi primer caso judicializado.
Me llego un padre que acaba de separarse y tenía una guagua de solo días de nacida. Yo recuerdo haber tomado ese caso sin dimensionar en lo que iba a terminar. Este hombre era un tipo joven y profesional, que en el proceso terapéutico descubrimos que se relación fue abusiva, su ex pareja y madre de la recién nacida hizo gastos desmedidos que dejaron una deuda de mas de 100 millones de pesos, destrozado psicológicamente y con un autoestima por el suelo. Cuando aquella niña tenía tan solo 20 días de nacida, mi paciente llega del trabajo a la casa donde convivían y se encuentra a la que era su esposa en ese momento, con unas amigas completamente alcoholizada. Situación que desencadeno una discusión y posterior desalojo de mi paciente de la casa, sin opción a poder irse con la bebé, debido a que personal de carabineros no le creyeron y no pudieron hacer acto en el domicilio porque derechamente nadie abrió la puerta. A partir de ese momento mi paciente quedo impedido de vínculos y fue denunciado falsamente por vif.
Proceso que duró años, donde mi paciente pudo reencontrarse con su pequeña cuando la niña cumplió su primer año y hasta la fecha, ese bebe debe tener Realmente fue un caso que sesión a sesión me dejaba sorprendida. No podía creer que esas cosas pasaran y muchas veces quede boca abierta por las resoluciones de los tribunales de familia y procederes de abogados que daban por sentado situaciones por el solo relato de una de las partes.
Ese caso me despertó la curiosidad, de a poco comencé a ver que no era algo aislado, más todo lo contrario, había muchas historias donde niños eran separados de sus padres a raíz de una separación conflictiva. Eso empujo y creo una necesidad de querer abordarlo de forma responsable y fue entonces que tomé mi especialidad en el área forense y lo hice fuera de Chile. Hoy en día, el 80 % de los casos que atiendo en consulta están relacionados con conflictos familiares de alta complejidad. En estos procesos, mi rol ha sido fundamental para la resolución del conflicto, ya que mi enfoque no se centra en favorecer a alguna de las partes, sino en comprender la dinámica subyacente y ofrecer una vía que permita restaurar la armonía familiar. Mi prioridad es garantizar que se respeten la integridad y los derechos de niños, niñas y adolescentes, promoviendo un espacio de diálogo y soluciones sostenibles.
Actualmente trabajo a tiempo completo en mi consulta @soytupsico_loga y compatibilizo mi rol de mamá, integrando ambas facetas de mi vida de manera equilibrada para mantener mi compromiso con el bienestar familiar y el desarrollo profesional.

2. Hoy en día eres parte del equipo de salud mental y peritajes de Fundación Crianza Compartida. ¿Cómo llegaste a integrarte a nuestra institución y qué te motivó a involucrarte en el trabajo que realizamos?
Un pacientito me comento que era parte de una agrupación de padres y madres desvinculados y fue allí donde me entere de la existencia de Fundación Crianza Compartida.
Recuerdo haber visto algunos videos y algunos testimonios y fue una explosión en mi cabeza ya que este fenómeno era aún más grande. Fue entonces que me puse en contacto con el equipo directivo para tener más información y me di cuenta de que compartimos el mismo espíritu. Al poco tiempo me hice parte del equipo colaborador, donde hemos podido hacer grandes cosas por aquellas familias.
3. Hemos observado que en tus redes sociales abordas temas como las falsas denuncias y el impacto de la desvinculación de los padres con sus hijos. ¿Cómo llegaste a interesarte en estos temas tan específicos?
Si, el tema de las falsas denuncia, gran tema. El tema de las denuncias falsas es complejo y tiene un impacto significativo en el ámbito legal y emocional. Lo abordo desde mi propia experiencia clínica, habiendo trabajado con hombres y mujeres que han sido acusados en circunstancias completamente descontextualizadas, producto de la intención de invalidar al otro progenitor en medio de un conflicto.
Sin embargo, esta problemática no solo afecta a quienes enfrentan acusaciones falsas, sino también a las víctimas reales. He acompañado a pacientes que han vivido situaciones que merecen ser denunciadas, pero cuyos casos quedan estancados, muchas veces por falta de recursos o por el colapso del sistema judicial. El desgaste emocional y económico que implica este proceso es enorme, y resulta injusto que la saturación del sistema responda más a estrategias de disputa que a una búsqueda genuina de justicia.
4. ¿Por qué crees que es fundamental abordar problemáticas como las falsas denuncias o el impedimento de vínculos entre padres, madres e hijos, especialmente en el contexto de la salud mental?
Porque es injusto. Acusar falsamente a una persona nunca está bien. Y si, además, detrás de esa acusación existe la intención de excluir a un padre o madre de la vida de un niño, el daño se vuelve aún más cruel y perverso. Nada justifica lastimar a otros.Ahora bien, la explosión emocional en estos casos es comprensible. Ninguna persona que atraviese una separación traumática puede reaccionar siempre con absoluta asertividad. Pero el problema es que, en general, carecemos de herramientas de gestión emocional. Hemos aprendido conceptos distorsionados sobre el amor y repetimos patrones dañinos sin siquiera cuestionarlos.
Por eso recomiendo la terapia: porque todos merecemos felicidad y relaciones sanas. Establecer límites es complejo, y el acompañamiento terapéutico nos ayuda no solo a construir nuestra identidad, sino también a rodearnos de personas que realmente nos nutran. La responsabilidad no es solo del otro, sino también mía.
Por otra parte, están las consecuencias que sufren los niños víctimas de los fenómenos psicojurídicos. Al crecer, muchos de ellos se convierten en adultos que reflejan estos espejos emocionales, arrastrando heridas que generan un profundo impacto.
Por eso, la mejor opción siempre será la terapia: sanarse, deconstruirse y ofrecer a los niños lo mejor de nosotros. Liberar la crianza de nuestras propias cargas emocionales les permite construir su propio camino y desarrollar una gestión saludable de sus experiencias.
Esto no tiene que ver con progenitores irresponsables o que no desean ejercer su rol. Afecta a quienes quedan atrapados en conflictos mal gestionados, donde el sistema no logra captar la verdadera necesidad y aplica criterios legales rígidos en un contexto tan dinámico como la familia.
5. Sabemos que antes de llegar a terapia, muchos de los padres, madres o familiares que acuden a Fundación Crianza Compartida ya han intentado resolver sus conflictos con los recursos que tienen a mano. ¿Cómo suelen abordar esta situación los hombres en comparación con las mujeres? ¿Existen diferencias en la forma en que cada uno enfrenta estos desafíos?
Una parte significativa de mis pacientes son padres desvinculados. No tengo una preferencia, pero los resultados de mi trabajo han generado confianza entre ellos, llevándolos a recomendarme. Además, muchos abogados que acompañan estos casos me identifican como una profesional objetiva a la hora de analizar la dinámica familiar e identificar a la verdadera víctima. Sin embargo, según mi experiencia, los hombres enfrentan un conflicto adicional simplemente por ser hombres. No existe un verdadero sostén social ante esta problemática. Son ellos quienes, en la mayoría de los casos, deben dejar el hogar, perdiendo la cotidianidad de la crianza y quedando reducidos, a ojos de muchos, al rol de proveedor. En este escenario, la igualdad sigue siendo una deuda pendiente.

Puedes seguir a Estefany Riquelme en su cuenta de instagram @soytupsico_loga
6. En cuanto al proceso terapéutico, ¿cuál es la importancia de asistir a terapia, tanto a nivel individual como en pareja, en el contexto de los problemas derivados de la coparentalidad y las separaciones?
Ojalá todos pudiéramos contar con acompañamiento terapéutico en lo personal, un espacio que nos permita resignificar nuestras experiencias, reconocer aquellos escenarios que nos potencian y, al mismo tiempo, establecer límites saludables.
7. Algunos estudios sugieren que la terapia tradicional, basada principalmente en el diálogo, está pensada de manera más centrada en las mujeres, mientras que los hombres tienden a buscar soluciones más prácticas o “actuar”. ¿Consideras que esta diferencia de enfoque es un obstáculo para que los hombres accedan a la terapia o se mantengan en el proceso terapéutico?
La verdad es que no sigo un enfoque tradicional. Realizo terapia a través de una pantalla, lo que ha representado un gran desafío para minimizar la distancia y mantener la cercanía emocional. Por eso, mis procesos están en constante construcción: algunas personas necesitan más estructura, otras más dirección y algunas requieren, ante todo, acompañamiento y escucha activa. Por ello, personalizo cada proceso y aplico técnicas diversas para asegurar resultados adaptativos.
En cuanto a la necesidad de que los hombres busquen ayuda, creo que está ligada a ciertos sesgos que les imponen el deber de resolver y sostener por sí mismos. Si bien, en muchos casos, pueden hacerlo, cuando los pilares se fracturan es evidente que se requiere apoyo. Afortunadamente, cada vez más hombres se atreven a pedir orientación psicológica, desafiando esas creencias y abriendo espacio para su bienestar emocional.
8. ¿Qué otros obstáculos crees que enfrentan los hombres a la hora de decidir pedir ayuda terapéutica? ¿Qué factores, además de los estereotipos de género, influencian en esta decisión?
Una de las cosas que más me ha impactado en los procesos judiciales es cómo la violencia suele asociarse exclusivamente a los hombres, eximiendo a las mujeres de responsabilidad. Este enfoque, lejos de aportar soluciones, refuerza divisiones y distorsiona la comprensión del problema.
Desde una perspectiva técnica, la violencia es un fenómeno humano, determinado por el contexto en el que ocurre. Según mi experiencia y lo que establece la teoría, no se manifiesta de manera aislada, sino que está influenciada por múltiples factores, y uno de los más relevantes es la salud mental.Por ello, no podemos asumir que el hombre es siempre el agresor y la mujer, la víctima. Existen muchos casos en los que ocurre lo contrario, pero como sociedad aún nos cuesta reconocerlo. Es urgente ampliar la mirada y visibilizar todas las formas en que la violencia puede presentarse, sin sesgos ni prejuicios.
9. En tu consulta, ¿cuáles son los motivos de consulta más frecuentes entre los hombres que buscan apoyo psicológico?
En mi consulta llegan muchos hombres afectados por violencia dentro de la pareja, una realidad que, en la cotidianidad, suele ser invisibilizada. Relaciones donde el control, los celos y la falta de empatía se han normalizado, dejando profundas secuelas.Muchos de ellos enfrentan deudas considerables y, tras la separación, quedan con toda la carga financiera. Otros ven limitado su derecho a ejercer la crianza de sus hijos. Y un número alarmante sufre maltrato físico y psicológico sin encontrar el apoyo que necesitan.
Es fundamental reconocer que la violencia en las relaciones no tiene género, y que todos merecen protección, acompañamiento y la oportunidad de sanar..
10. En Fundación Crianza Compartida Chile, se otorga un enfoque especial a la salud mental durante el proceso de acompañamiento psicológico. Muchos padres y madres reportan sentir que, debido al impedimento de vínculos con sus hijos, están viviendo lo que describen como “un duelo”, ya que perciben la ausencia de sus hijos como la pérdida de su propia paternidad. ¿Cómo visualizas el proceso de deterioro de la salud mental de los padres y madres separados que no pueden ver a sus hijos?
Este es un tema profundamente sensible. En casos de alto conflicto, ejercer el rol de padre a menudo significa enfrentar repetidos procesos judiciales, donde el paso de los años termina fracturando el vínculo con ese hijo o hija. Así, muchos padres terminan convirtiéndose en aquello que tanto se critica: un padre proveedor. Un padre cuya función se reduce al pago de la pensión de alimentos, con un vínculo roto o condicionado por la voluntad de la progenitora.Esto no tiene relación con los deudores de pensión de alimentos ni con quienes abandonan a sus hijos. Esta pérdida es difícil de gestionar porque escapa a su control. No hay una decisión consciente de dejar de ser padre, sino una serie de circunstancias que lo llevan a ese desenlace.Enfrentar esta etapa implica atravesar un proceso complejo, donde la responsabilidad del quiebre aparece una y otra vez, como si la separación fuera un castigo. Como si los errores cometidos en la relación de pareja fueran razón suficiente para perder el derecho a la paternidad.Insisto, esto no trata de aquellos hombres que han abusado o maltratado a sus hijos. Se trata de padres que, a pesar de su compromiso, no logran ejercer su rol debido a una problemática más amplia y sistemática.Muchos de los padres que llegan a mis sesiones buscan prepararse emocionalmente para encontrar felicidad, para reconstruirse y hallar un motivo para seguir adelante. La esperanza de que, con el tiempo, puedan reencontrarse con sus hijos y estar emocionalmente preparados para acompañarlos en su proceso de sanación. Es un camino largo, pero uno donde el entorno juega un papel clave: las amistades, el trabajo, el desarrollo personal, el sentirse amado en una nueva relación de pareja.
Muchas personas afirman que ser padre o madre no debería ser nuestra única meta. Sin embargo, en mi experiencia profesional, he visto cómo la pérdida de un hijo puede representar una quiebre profundo, incluso afectando la energía vital de quien la sufre.
11. ¿Crees que esta experiencia de separación forzada y pérdida de vínculos puede compararse con el duelo por la muerte de un ser querido? ¿Por qué?
Creo que es aún más complejo, porque la persona sigue viva. El término “mi hijo”, que implica pertenencia y vínculo, queda suspendido en el aire, sin una razón clara para explicar la ausencia de la relación.En un evento social o una entrevista de trabajo, es posible decir “tuve un hijo, pero falleció por X razón”, y aunque el dolor sigue presente, la explicación es comprendida dentro de un marco social. En cambio, expresar que no tienes relación con tu hijo debido a esta fenómeno resulta difícil de explicar, de entender e, incluso, de creer.
Por ello, muchas veces estos padres dejan de nombrar a sus hijos, quedando atrapados en un limbo donde su existencia es innegable, pero socialmente invisibilizada. Gestionar esta pérdida emocional se convierte en un desafío aún mayor que enfrentar el duelo por la muerte, porque no hay un cierre, solo una ausencia constante.
12. El suicidio masculino y el trauma complejo son temas relevantes cuando hablamos de la salud mental de los progenitores y sus hijos. En situaciones de trauma complejo, especialmente durante la infancia, ¿observas que los hombres tienden a reprimir más la expresión de sus emociones y vivencias?
Sí, y lamentablemente, las consecuencias de esta realidad se reflejarán en las próximas generaciones. La educación emocional aún es una herramienta reciente en el ejercicio de la parentalidad. Venimos de una cultura en la que la precariedad ha sido utilizada como justificación para la falta de recursos emocionales en la crianza.Hoy, sin embargo, cada vez más hombres, a pesar de sus carencias, buscan ser referentes positivos en la vida de sus hijos. Pero lo hacen muchas veces desde el sacrificio, sin una gestión emocional real, lo que perpetúa la represión de sus propias experiencias y sentimientos. Afortunadamente, este mecanismo de contención silenciosa está empezando a desaparecer.
Cada vez es más común ver a hombres reuniéndose no solo para jugar fútbol o compartir una cerveza, sino también para apoyarse y contenerse mutuamente. Ya no me sorprende escuchar a hombres decir que tienen amigos con quienes pueden hablar de sus problemas, recibir consejos y encontrar apoyo genuino.
13. ¿Crees que esta represión emocional puede ser un factor que explique las altas tasas de suicidio masculino en la sociedad? ¿Cómo se conecta esta dinámica con los desafíos emocionales que enfrentan a lo largo de su vida?
El suicidio, a mi juicio, surge cuando el dolor se vuelve tan abrumador que resulta casi imposible ver alternativas. Afrontar una pérdida por suicidio es devastador, pero también lo es para quienes lo consideran su única salida.He trabajado con pacientes que, frente a la avalancha de diligencias legales y la posibilidad de perder su libertad, donde ya han perdido a sus hijos, han llegado a pensar en el suicidio. En esos momentos, la intervención psicológica, la estrategia y la contención son clave.Recuerdo especialmente a un paciente que repetía constantemente que quería morir. Me decía que solo asistía a terapia porque ya lo había intentado y no lo había logrado, y porque su familia no dejaba de vigilarlo. Entonces yo le decía: “Bueno, conversemos, y la otra semana vemos…”. Así pasaron los meses, hasta que logramos levantarlo poco a poco. Hicimos frente a la depresión, recuperamos la sonrisa y, finalmente, volvió a sentir que valía la pena vivir, incluso después de una denuncia que lo dejó en ruinas.
Es un paciente que quiero mucho, que hablamos y a veces nos reunimos por zoom solo para actualizar y reírnos de las cosas que pasan.
Dos años después, me contó que su hija lo buscó y que agradecía haber resistido. Estas historias me conmueven profundamente y me impulsan aún más a seguir ampliando mi consulta, porque el acompañamiento puede ser el punto de inflexión que cambie una vida
Para finalizar, ¿qué mensaje les enviarías a los padres, madres y familias que están leyendo esta entrevista y que se encuentran enfrentando procesos judiciales complicados y desgastantes?.
El camino es difícil. A esas madres, a esos padres, y a quienes los rodean, les diría que los procesos son duros, muchas veces largos, agotadores. Que entrar es fácil, pero salir puede sentirse imposible.Por eso, no se enfrenten a esto solos. El acompañamiento profesional es clave, no solo en lo legal, sino también en lo emocional. Un proceso terapéutico ofrece herramientas y contención en los momentos en que todo parece derrumbarse.Reforzar las competencias parentales no es un acto ocasional; es una construcción diaria. Los niños crecen, y ellos son quienes narran su historia. Lo importante es que, cuando ese reencuentro llegue, tú estés listo, fuerte y presente para acompañarlos en su camino.El amor no tiene fecha de vencimiento. Aunque sientas que el tiempo está perdido, la familia y la contención nunca sobran. Hay heridas que sanan con el tiempo y otras que sanan con el reencuentro.
Pregunta y respuesta corta .
15. ¿Qué piensas de la perspectiva de género? Creo que podemos conseguir mas cosas si es que miramos a la persona.
16. ¿Qué opinas de la perspectiva de infancia? Debería ser prioridad nacional.
17. Alienación parental. Fenómeno psicojurídico que esconde un montón de circunstancias que están invisibles a los ojos de muchos.
18.. Falsas denuncias. Horrible.
19. Misandria: Feminismo actual
20. Sesgo de género: Conveniente
21. Crianza compartida. Lo máximo.
22. Derechos de los niños/as Intransable.
23. Postnatal masculino. Necesario, super necesario.
24. Madres desvinculadas. Me parece igual de malo que padres desvinculados.
25. Madrastras o nuevas parejas femeninas: Mientras amen a los niños bien, mientras mas amor tenga un niño o niña mejor.
26. Padrastros o nuevas parejas masculinas ídem.
27. Maternidad. desafío con las nuevas perspectivas de crianza, durísimo, pero si es compartido es mucho mas llevadero.
Bonus track.
Libro recomendado 👌 Me gustan los libros de suspenso. Me gusta mucho La Fortaleza Digital de Dan Brown.
Canción favorita. Varias, me gusta la música, sobre todo la de los 80. Pero la canción que siempre me genera cosas diferentes se llama En el borde y es de Soda Stereo.
Serie o película favorita y recomendada 👌 The Sinner, esa serie me hizo estudiar mucho. Jajaja
Atención Psicológica con enfoque en Tribunales de Familia

La psicóloga y perito judicial Estefany Riquelme ofrece atención terapéutica especializada en temáticas asociadas a procesos judiciales, tribunales de familia, cuidado personal, revinculación, entre otros.
📌 Cuenta con convenio Fonasa y también atiende a pacientes particulares e Isapre.
Valor Fonasa: $12.040
Valor particular: $35.000
En ambos casos puedes gestionar reembolso según tu cobertura de salud.
Si estás atravesando un proceso judicial o necesitas acompañamiento psicológico con perspectiva profesional y especializada, esta es una alternativa accesible y segura.
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